martes, 9 de agosto de 2011

Lic. Javier Ríos Mena Gaxiola obtiene titulo de posgrado

Momentos en que rinde protesta como Maestro en Desarrollo Humano

Con la distinción de mención honorifica, el Lic. Javier Ríos Mena Gaxíola recibió su titulo que lo acredita como Maestro en Desarrollo Humano.
Con una disertación impecable el sustentante presentó su trabajo de tesis titulado "El Autoconcepto Académico del alumno de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Occidente Unidad Los Mochis"  bajo la asesoría de la M.C. Liliana Bórquez Borbón.
El sínodo que evaluó al hoy Maestro estuvo integrado por la M.C. Liliana Bórquez como Directora, la M.C. Susana Cornejo como Secretaria y como Vocal la M.C. Nayeli Avilés, quienes deliberaron a favor del sustentante, además de otorgarle un reconocimiento de mención honorifica por su trabajo de investigación.
Al finalizar, Ríos Mena Gaxiola rindió protesta comprometiéndose así, a seguir cumpliendo su trabajo como egresado y  académico de esta Institución con un sentido ético y responsable, así como con un compromiso social.

viernes, 22 de julio de 2011

Entrega de equipo para Multimedia


Recientemente fue entregado al Programa Educativo de Ciencias de la Comunicación, equipo de cómputo para las áreas de Multimedia y Diseño a través de un financiamiento de PIFI Programa Integral de Fortalecimiento Institucional. Entregó el equipamiento la M.C. Georgina Félix Ortiz, Jefa del departamento académico de Ciencias Sociales y Humanidades, recibiéndolo a su vez la Lic. Edna Karina Miranda Mondaca, Coordinadora del programa educativo de Ciencias de la Comunicación. Atestigua la entrega el Lic. Atilano López Cazarez, jefe del programa educativo de Derecho y Ciencias Sociales
El equipo consta de 6 CPU, 6 monitores LCD y 6 escritorios para cada una de las computadoras, con el que viene a reforzar la infraestructura de apoyo académico de la licenciatura de Ciencias de la Comunicación

jueves, 21 de julio de 2011

16va. JORNADA ACADÉMICA DE COMUNICACIÓN

Ceremonia de Inauguración de la Jornada, asistieron el Dr. Rubén Félix Gastélum  Vicerector Académico y el Lic. Hussein Muñoz Helú Director de Unidad Los Mochis y la Lic. Karina Miranda Mondaca Coord. Prog. Educativo de Comunicación
Aspectos del Performance presentado por alumnos de Comunicación
La Dra. Ma. del Carmen Martinez V. impartiendo la conferencia  Comunicación y Medio Ambiente
Con el tema Toyota Prius, el futuro Hoy, dio la platica el Lic. Hugo Acosta Pulos
Ecocientizate fue el titulo de la conferencia que ofreció a los alumnos el Lic.  Randy Ross Alvarez
Aspectos de la Exposición de proyectos estudiantiles de alumnos  de Comunicación
Panel: Compromiso social de los medios, donde participaron  los periodistas Luis Alberto Diaz de Linea Directa, Karinthia Cota de Megacanal y Juan Carlos Rivera de El Debate, todos egresados de la UdeO

Coronación de la Reyna de Comunicación
La Lic. Gisela Cota Yucupicio, subdirectora académica, declara clausurados los trabajos de la 16va. Jornada académica de Comunicación

domingo, 10 de julio de 2011

Programa: Jornada XVI de Comunicación de la Unidad Los Mochis (12, 13 y 14 de Julio)


Haz clic sobre el Programa para ver con mas detalle

miércoles, 6 de julio de 2011

La crónica y el futbol Parte II

Por Jorge Esteban Herrera

     El incansable prueba y error de las articulaciones fonéticas de un niño, sólo son posibles a partir de lo que él percibe a su alrededor. Al comienzo de su existencia, el niño, se ve invadido de centenares de palabras cuyo grado de complejidad varían en relación al marco de referencia de la familia. Gracias a esta incansable reproducción y repetición de sonidos, se inicia un proceso de mimetismo del habla. Lo normal es que los padres busquen afanosamente que su hijo evoque por primera vez “mamá” o “papá”. Aunque la realidad demuestra que las primeras palabras de un niño, son intentos fallidos de hilvanar otras más complejas. Como le es imposible asir los términos, y la reproducción perfecta del sonido se le imposibilita, trata de acercarse a las sílabas que le ocasionen una eufonía. O encontrar un reducto sonoro clave, que envuelva en él el signo lingüístico. El guau o el miau son tan válidos para ellos, como para nosotros decir perro y gato. Pero no siempre se cuenta con la figura paterna o materna que adoctrine a su hijo en el arte del lenguaje. A veces éstos tienen que trabajar y aparece una tercera figura: la televisión. A raíz de este suceso, el tráfico de palabras en un hogar se ha vuelto oblicuo: La reproducción de palabras se segmenta por horas y pasa de lo singular a lo complejo. Ciertos programas de televisión hacen elucubrar que el niño terminará manejando un español tan atildado como lo hacía Alfonso Reyes, otros lo condenan a un uso del lenguaje de manera procaz y en casos extremos lo llevarán a remontarse al hombre de las cavernas y practicar los sonidos guturales. Si bien es cierto que tales suposiciones no son un designio de oráculo, y que las posturas de Basil Bernstein a través de los códigos ya han sido refutadas, es innegable que aún queda un atisbo de duda de lo que la televisión puede propiciar en los niños en su etapa de aprendizaje del habla.

     Lo irrefutable es que la televisión se ha vuelto tradicionalista: los fines de semana son de futbol. Los aficionados se olvidan del mundo exterior y se obcecan a los partidos que el fin de semana les depara. Parte de esa tradición sentencia que el futbol es para disfrutarse en familia. Atrás ha quedado el complejo de que el futbol únicamente lo ven los hombres. Cada vez son más las mujeres que se interesan por los futbolistas y su manera de moverse en la cancha.  Así como también son más los niños que crecen sin comprender que están viendo jugar al Barcelona. Pero ese desconocimiento que parecería baladí, se vuelve toral para el niño que comienza a pronunciar sus primeras palabras, por lo que la idea de que en ciertos países la primera palabra que articule sea “gol”, no parece tan desaforada. Más allá que la palabra gol según su articulación bucal, esté compuesta de una apertura 0 oclusiva-gutural (g), apertura 5 (o) y apertura 3 líquida-dental (l), al niño le resultará fácil emularla al ser una palabra tan efusiva como anhelada para quiénes vean el partido. Aunque claro está, que la repetirá sin comprender su realidad biplánica (pero dicha realidad aún sigue siendo un enigma que resolver para los aficionados). Bajo esta premisa, el futbol crea seguidores pueriles, a los que les resulta más inteligible recitar como poema la alineación de la selección, que el nombre de su bisabuela.

     Conforme pasa el tiempo el niño crece y maneja con mayor pericia su lenguaje. Se vuelve capas de comprender y emplear los códigos lingüísticos utilizados en su entorno social. Pero el niño que creció bajo el influjo de la crónica del futbol poseerá términos más especializados. Fuera de lugar, tiro de esquina y saque de banda dibujarán un signo de interrogación en la imagen acústica de quién no posee un marco de referencia de ellos. Sin embargo, en el constante intercambio de signos lingüísticos que brotan de una crónica de futbol, éstos no están limitados a la terminología del juego. Hablar durante 90 minutos con palabras tan especializadas conduce a una narrativa soporífera. Por lo que los cronistas han decidido erigir su crónica bajo otros argumentos. Culturales, eufemistas, risibles, muchas son las vertientes que dimanan del relato. En los años 60 y 70 los niños estaban acostumbrados a pronunciar con sutileza los apellidos de los jugadores de Europa del este; en la década de los 90 se adoctrinaron para buscar motes zoológicos para cada futbolista y situación que se suscitara dentro del partido; la actualidad, los ha proyectado a practicar una locuacidad cimentada en la adjetivación. Los pateticismos del futbol son expresados con los tonos que merecen la ironía punzante. El futbolista que abanica la pelota o termina colocándola en alguna fila superior de la 20 del estadio, según el cronista, estuvieron a punto de sufrir una ruptura del tendón rotuliano, o impactar a una persona que ni veía el partido; en cambio, al que la virtud lo asedia, podrá ser un pariente lejano de Baryshnikov y hacer que el campo se vuelva un atildado teatro, y el equipo campeón de la Champions League será la filarmónica más importante del orbe.

    La crónica crea aficionados, pero no únicamente los hace de una franja ínfima, como lo es el futbol, sino también del lenguaje. Contrario a Sartori que menciona: “La cultura es de los "cultos", no de los ignorantes. Y éste es el sentido que nos permite hablar (sin contradicciones) de una "cultura de la incultura"; y asimismo de atrofia y pobreza cultural.” (Sartori, Homo videns La sociedad teledirigida, p. 45). La crónica se encuentra en la constante lucha de lo cultural y la pobreza cultural. Es cierto que no todos los cronistas pueden jactarse de tener el hábito de la lectura, y ésto es algo que el periodista deportivo, Heriberto Murrieta, critica severamente, puesto que la crónica cobra vida a partir del cronista, así como una obra literaria dependerá del conocimiento de los elementos y técnicas narrativas del autor, la crónica penderá del hilo de la voz y la sinapsis de su locutor. La crónica y el lenguaje son elementos indisociables. Son un juego literario, en el que el cronista tiene la capacidad de contar con otras palabras, y de manera diáfana lo que el aficionado normal no logra percibir. Para el cronista cuyo único talento se funde en su melódica voz, las posibilidades de ofrecer un relato exánime son altas. Más aún de cumplir la sentencia que da Murrieta a la crónica taurina “Hoy, como estos cronistas nefastos son analfabetos taurinos del lenguaje, crean analfabetos aficionados, del lenguaje y de la fiesta.”. El aficionado que sólo sabe hablar de futbol se volverá inculto del mismo deporte. Es por ello que la crónica tiene la imperiosa necesidad de ofrecer un repertorio vasto en sus expresiones lingüísticas y culturales. El cronista que no trasciende de la esfera del deporte para adentrarse a otras regiones del intelecto y extrapolarlas al deporte, terminará por crear una pléyade de aficionados regidos por un mismo sistema de signos y códigos que tienen como un común denominador un desconocimiento total de la lengua y un uso irrisorio de ella.

     El niño aficionado que crece imitando las palabras de los cronistas se volverá una incógnita que resolver en un sistema de ecuaciones. Las constantes fonéticas son capaces de alterar el resultado final. Algunos niños repiten constantemente al teatro Bolshoi, por que lo escucharon de su cronista favorito. Pronto se cansarán de esa repetición que se encausa a una orfandad de significado de la palabra y terminará por investigarla. Y así como su prurito irrefrenable del lenguaje lo llevará a ascender en su sistema de signos y códigos, pronto se dará cuenta que la evolución lingüística de la crónica también se vuelve algo irrecusable.

     No todos los cronistas podrán ser Homero y hacer de un partido de futbol una épica, pero el cronista que desconoce al autor griego y al género literario ofrecerá un machacón de palabras vacuas y situaciones triviales que acontecen en el terreno de juego. Sus aficionados directa o indirectamente podrán heredar de él cierta tendencia a repetir sus patrones lingüísticos y en los más jóvenes, éste les podrá imbuir una orfandad del lenguaje.


Bibliografía

1-      Saussure, Ferdinand  (1994). Curso de lingüística general, Editorial Fontamara
2-      Bolaño, Sara. (1993). Introducción a la teoría y práctica sociolingüística Editorial Trillas.
3-      Martines, Manuel. (2001). Teoría y práctica de la lingüística moderna, Editorial Trillas.
4-      Sartori, Giovanni. (2010). Homo Videns La sociedad teledirigida, Santillana Ediciones Generales.
5-      Swadesh, Mauricio. (1966). El lenguaje y la vida humana, Fondo de cultura económica.
6-  Solares, Ignacio. (2008). Heriberto Murrieta y la clase literaria en las crónicas. (Vertientes del toreo mexicano, libro)(Columna), Editorial Cruzada, S. A de  C. V.



       Jorge Esteban Herrera Plascencia


A     Actualmente es estudiante de 12vo. Trimestre de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Occidente Unidad Los Mochis, en Sinaloa México. Premio Estatal de Cuento de Cobaes 2006 (Categoría Bachillerato) y 2009 (Categoría Juvenil).

martes, 28 de junio de 2011

XVI JORNADA ACADÉMICA DE COMUNICACIÓN : 12, 13 y 14 de JULIO

La Universidad de Occidente por mas de 15 años ha  fomentado a través de sus departamentos académicos (DES)  un evento de nominado Jornada Académica en estrecha vinculación con maestros, estudiantes y los diferentes sectores de la comunidad donde las ideas fluyen de una manera mas proactiva y sobre todo propositiva, en  forma tal que los propios estudiantes de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación  se involucren de manera decidida  en los distintos ámbitos de la comunicación así como de los nuevos escenarios y problemáticas que se construyen día a día.

La jornada se realiza en tres días donde a lo largo de cada uno de ellos se efectúan conferencias, exposiciones, muestra de talentos, conferencias magistrales, foros de discusión, paneles, muestra de talentos, donde la creatividad es la invitada principal y la información fluye en un ambiente de gran interacción   
Tema de la Jornada 16: Comunicación y medio ambiente

¿Porque Medio Ambiente?
•En la actualidad la preocupación del mundo es hacia dónde va el cuidado del medioambiente, nos enfrentamos tristemente  a una realidad cada vez más cruda de los diferentes cambios climáticos que son producto de una desinformación y apatía de la sociedad ante los problemas que diariamente afectan a la ecología y al entorno en su conjunto, es meritorio decir que gran parte de esta apatía surge por los valores inculcados primero en el entorno familiar y posteriormente en la sociedad entendiendo por sociedad donde nos desenvolvemos y en la escuela , donde el cuidado de nuestro entorno simplemente no aparece, muchos son los esfuerzos por tratar de aquilatar los programas que implementen los gobiernos , campañas de organizaciones no gubernamentales, programas educativos en instituciones de educación desde primaria hasta profesional, pero si no atacamos el problema de raíz simplemente no podremos tener una visión clara de lo que es realmente un problema: La comunicación y el medio ambiente.

Concepto: Código  C-16 EN BUSCA DEL CÓDIGO
Conoce-quiere-cuida

En la actualidad por los procesos de cuidado del medio ambiente son mas aplicados a planes gubernamentales que realmente una conciencia clara de apoyar esta actividad.
Ante esto surge en la asignatura de Publicidad una estrategia para poder lograr el impacto en las condiciones de actualidad que la naturaleza esta exigiendo una reacción para toda la humanidad, al ser esta la que nos da ordenes para cuidar  y hacer mas habitable nuestro planeta 
Por ello se trata de posicionar en un ambiente militar, que no solo la seguridad nacional es una prioridad si no también el cuidado del medio ambiente, se hace la analogía entre la milicia y la presencia que debería de tener el hombre para con esa misma energía combatir el deterioro del medio ambiente, aquí no hay armas ni guerra, solo propuestas y medios de comunicación.
En breve se dará a conocer el programa de actividades de esta Jornada Académica, por este medio

Aspectos de la Conferencia de Prensa, donde se dieron  a conocer los detalles de  la 16a. jornada Académica de Comunicación, ante los medios de Comunicación que asistieron

viernes, 24 de junio de 2011

LOS MISTERIOS DEL BOSQUE. Cuento

Por: Jesús Ramón Juárez González

Son apenas las 8 de la noche y el cielo se ve iluminado por los rayos claros de la luna llena. Se escucha un llanto desde lo profundo del bosque.  El llanto se hace más extenso y sonoro; pero nadie se ve por las veredas. Nadie se atrevería a traspasar el bosque a esas horas. Hasta los animales han dejado de emitir sus clásicos sonidos; todo queda en silencio por momentos. Unos segundos de silencio y nuevamente aquel llanto lastimero. Don Melquíades, el viejo guardabosques que vive en la cabaña a la entrada del bosque toma su escopeta y dirige sus pasos hacia el bosque. Camina largos trechos y se detiene tratando de ubicar el lugar exacto de donde sale el llanto.

Al llegar a lo más profundo del bosque, Don Melquíades se detiene; ya no se escucha nada. Los animales denotan su presencia con sus peculiares sonidos y ruidos al correr por entre la maleza. Mira hacia todos lados tratando de avistar algo entre los árboles; pero nada, quien emitía aquel llanto pareciera se lo hubiera tragado la tierra. Nada extraño se escuchaba en el lugar. Don Melquíades decide regresar a su casa pero de pronto alcanza a ver una pequeña luz que se mueve alejándose del bosque. La sigue y doscientos o trescientos metros adelante aquella lucecita empieza a crecer y a crecer hasta convertirse en una enorme fogata, justo a unos metros de la casa del viejo guardabosques.

Don Melquíades se acerca a ella y observa extrañado a dos pequeñas figuras humanas que corren una tras otra alrededor de la misma. Son dos niños de escasos 6 años que lo ven e invitan a jugar con ellos a la luz de la fogata. ¿Qué hacen aquellos niños entre el bosque? ¿Quiénes son? ¿De dónde vienen?, se preguntó rápidamente don Melquíades tentado a gritarles a los dos pequeños para que volvieran a sus hogares. Pero algo extraño sucedía. A cada vuelta alrededor de la fogata, aquellos niños crecían como cinco centímetros de estatura. Y de nuevo lanzaban sus lastimeros llantos. Intrigado, el anciano se acercó hasta la fogata y al percatarse de lo que sucedía con los niños, se cruza en su camino y los detiene por los brazos. “Quiero que se vayan a sus casas en este preciso instante” –les dijo sin soltarlos. Pero una sonrisa -ente pícara y maliciosa- afloró de los labios de los pequeños safándose de las manos de don Melquíades.

En ese momento el guardabosque experimenta una extraña sensación en su cuerpo. Un escalofrío recorre su piel y sus manos casi sueltan la escopeta que recién había recuperado del suelo. No era normal aquello pensó. Algo raro estaba sucediendo en el bosque aquella noche. Llevaba más de 20 años cuidándolo y nunca había enfrentado una situación como aquella. Volvió sus pasos sobre los niños y con voz entrecortada por la sorpresa les inquirió sobre quiénes eran y de dónde venían, pues nunca los había visto por ahí, y menos a tales horas.

Los dos niños volvieron a sonreír de aquel modo tan extraño y a diferencia de la vez anterior ahora soltaron sonoros llantos como si el dolor les estuviera calando las entrañas. ¿Por qué reaccionaban ahora de esa forma?, se preguntó Don Melquíades y pronto tuvo la respuesta. De todas partes comienzan a salir niños de la misma edad que los dos con quienes se había encontrado junto a la fogata. Todos sonríen ahora como si entonaran paradisíaca canción de amor.

Pasan diez, quince minutos y Don Melquíades no atina a moverse del lugar en que se encontraba parado. Estupefacto por la situación sólo atina a llevarse la mano a la cabeza y rascarse pensativo como buscando una respuesta a todo lo que estaba viviendo esa noche de luna llena. ¿Quién le creería aquella aventura? Difícilmente, pero eso no le preocupaba por el momento. Necesitaba respuestas e intentó nuevamente dialogar con los dos primeros niños de su encuentro. Sin embargo, no volvió a obtener ningún resultado. Tal parecía que aquellos seres no tenían la habilidad del habla, así que decidió abandonar la pesquisa por ese medio.

A la media hora de haber iniciado la aparición de las otras decenas de niños, éstos decidieron marcharse por donde habían llegado. Entonces Don Melquíades decidió seguirlos de cerca para saber de donde venían y averiguar más acerca de ellos. Enfiló sus pasos por entre las veredas y en pleno centro del bosque vio cómo desaparecían poco a poco aquellos pequeños conforme iban llegando. Ya no se notaban agresivos ni sarcásticos. Ahora se despiden con una leve sonrisa y un ligero movimiento de manos. Se van y no dejan una respuesta para don Melquíades. Este regresa a su cabaña seguro de no volver a encontrarse con esos seres tan especiales que ha conocido. Entra a la cabaña y se dirige a dormir pues el día ha sido algo emotivo y estresante.

En pocos minutos queda profundamente dormido con una sonrisa bien dibujada en sus labios. Minutos después unas lucecitas merodean por la ventana. Unos ojos entre alegres y sufridos se asoman tratando de llamar la atención del viejo guardabosque. Pero está profundamente dormido y no se da cuenta de lo que pasa fuera de la cabaña.

Los niños se muestran inquietos; pero no hablan, ni hacen ruido alguno. Parece que flotaran en el espacio. Se alejan un poco rumbo al bosque y comienzan a llorar lastimeramente. No pasa ni un minuto de llanto de los niños cuando Don Melquíades despierta alarmado. “¿Qué sucede ahora?” –se pregunta somnoliento e intrigado. “Veré qué pasa allá afuera”. Sale apresuradamente con la escopeta en una mano y la linterna en la otra. Se dirige al lugar de donde provienen los llantos y observa que son los  mismos pequeños de hacía unos  minutos. Entonces les pregunta cuál es la razón de haberlo despertado siendo tan noche. “La maldad no duerme”, le contestaron, “y usted es el único que puede combatirla con sabiduría y mucha inteligencia”.

El anciano guardabosques se extraña aun más ante aquella revelación. Cómo es posible, piensa, que él tenga esa responsabilidad tan grande. “Pero, ¿contra quién o quiénes era la lucha que debería entablar?” –les pregunta a los dos niños. “Usted sabe –le contesta uno de los niños- que los bosques guardan grandes tesoros y riquezas que son ambición de muchas personas. Pues se las quieren llevar. Pero si lo hacen, ¿dónde viviremos nosotros? Por eso es que le pedimos nos salve de la destrucción total. Queremos seguir viviendo hasta ser como usted,  grandes y sabios”.

Al escuchar aquellas palabras suplicantes, el anciano se conmueve y sus ojos reflejan pequeños destellos de impotencia ante aquella petición. Jamás en sus más de veinte años de guardabosque había enfrentado tan delicada situación. ¿Qué haría? ¿Cómo, siendo tan viejo y solo en aquellos parajes solitarios, podría vencer a esa maldad de la que hablan los pequeños moradores del bosque? Guarda silencio unos segundos y dice en tono melancólico: “Gracias por confiar en mí, pero creo que sólo no podré hacer gran cosa contra las fuerzas del mal que los amenaza. Pediré ayuda a las autoridades forestales y judiciales. Espero que puedan hacer algo por ustedes”.

Pasaron los días y la situación no cambiaba en el bosque. Aquellos llantos lastimeros se escuchaban cada vez más frecuentes todas las noches. Don Melquíades ya casi no dormía; sus ojos irritados por tantos desvelos parecían dos lagunas a punto de secarse. El llamado que hizo  a las autoridades sobre el problema del bosque no tenía eco. Nadie se había preocupado por lo que sucedía en sus entrañas, y aquel pobre guardabosque miraba pasar las horas y los días en un mar de desconsuelo. Todo lo que había construido se derrumbaba irremediablemente. Ya sin fuerzas, el pobre viejo decidió internarse en lo más profundo del bosque y terminar ahí su ya cansada vida. ¿Quién podría ayudar ahora a los pobres pequeñines? Esperamos que surja un héroe que quiera adoptarlos y luchar junto a ellos por conservar el bosque y con ello la propia vida… ¡Así sea!.

Mochicahui, Sin, México. Junio de 2005.


M.C. JESÚS RAMÓN JUÁREZ GONZÁLES. Profesor Tiempo Completo y Tutor de Comunicación

jueves, 23 de junio de 2011

DEFINIR LO INDEFINIBLE.

Dr. Leobardo Cornejo M.

Estamos en las inmediaciones del siglo XXI, y algunas personas se aferran al siglo XIX con sus posturas positivistas, como diría Foucault(1966), mientras que otros, como los posmodernos de diversos ámbitos y escenarios discuten hasta el cansancio y desde posturas opuestas, acerca de la estética de lo asimétrico, en relación a la libertad personal relacionada con los derechos humanos, tratando de encontrar la salida del laberinto sistémico, y cayendo peligrosamente en algunos callejones sin salida; y otros, en fuentes interminables de frustración, porque no le encuentran sentido a su existencia. Todo es posible en apariencia, donde todo se conecta con todo, y a veces, en esos laberintos de saberes ilusorios la salida es la inercia, o hacer más de lo mismo.

En la posmodernidad se sueña, se cree, en la muerte de las ilusiones. Se es más realista. Se corta el binomio de todas las cosas, y el pensamiento lineal se hace laberíntico. Se dispara la creatividad y la innovación, en aras de tiempos mejores, pero reales. Empieza a florecer el rizoma o la organización diferente, en donde lo que vale el la persona. No el puesto, sino su funcionalidad; no el mucho tiempo en un lugar, sino la calidad de su trabajo; no las apariencias, sino las realidades; no el horario, sino la productividad de cualquier tipo que realice un individuo o un grupo, o una institución.

Hoy por hoy, los opuestos sobreviven al mismo tiempo. Buenos y malos, cultos e ignorantes, ricos y pobres, esquematizaciones sin valor real, ya; porque ¡Quién es bueno, bueno, o blanco, blanco?¿ No seremos más bien rayados como cebras que negros, negros ? Alguien dirá que es muy subjetivo, pero ¿Qué es lo objetivo? ¿Acaso el método? Hay quien cree que tiene la medida de todas las cosas, o el método para hacer ciencia. ¡No lo creo! Es más, me atrevo a decir que no existe. Los científicos, actualmente, se han convertido en los más grandes especuladores de la ciencia, porque no resuelven nada. Pero, en la ciencia hay muchos métodos, hay muchas sistematizaciones, para llegar a descubrir algo nuevo. Para innovar. No hay una receta de cocina académica para lograrlo. Sí, hay algunos acercamientos más certeros que otros.

Una manera de enseñar en la fábrica de la conciencia colectiva, llamada ahora Universidad, es por medio de las competencias. Es decir, una serie de trabajillos, para buscar el conocimiento y sus representaciones. Lo interesante sería, plantear problemas reales de investigación y solucionarlos, en base a las diversas asignaturas del trimestre, semestre, u otro. En fin, seguiremos haciendo ficción de la ciencia, y conocimiento virtualizado que no me lleva a ningún cambio real, del tan mencionado cambio. Lo efímero y problemático es que los protagonistas de la alternancia, sean ultraconservadores, y se conviertan en sus principales enemigos.

Vivamos pues, en los imaginarios mitológicos de nuestra contemporaneidad, y hagamos palo encebado para que suba el mejor escalador, experto en positivismo lógico, metodología ; así, como en
vuelos elípticos sin protección, ni red. Algo cierto para seguir espantando el cambio de cualquier tipo.

BIBLIOGRAFÍA:
1. ESTO NO ES UNA PIPA.
Foucault Michael.
Buenos Aires. Anagrama. Col.Argumentos. 1966. 91 págs..
2. GUILLES DELUZE PARA PRINCIPIANTES.
Florencia Abate y Pablo Baez.
Argentina. Ed. Era Naciente, 2001. 90 págs.

miércoles, 15 de junio de 2011

La Comunicación Educativa y la vida cotidiana docente

Por: M.C.  Javier Gil Ornelas

Los cambios vertiginosos del siglo XXI están rompiendo con los paradigmas pedagógicos y didácticos. Las estructuras sociales dinamitan los esquemas de la enseñanza-aprendizaje de los que llevan la praxis docente. Si bien la acumulación de las teorías y metodologías son base para el desarrollo del magisterio, éstas ya no responden a los requerimientos del entorno socio económico y cultural; las viejas practicas son eso; anquilosadas e improductivas, por lo tanto se necesitan nuevos constructos para hacer el andamiaje teórico-practico de la nueva realidad educativa.

La efectividad del acto académico es cada vez más cuestionado; a pesar de ser una cuestión central del proceso educativo, en la perspectiva de una modernidad instrumental y critica de costo-beneficio no ha dado los resultados esperados. Las frías estadísticas de las organizaciones mundiales que cualifican a la educación consideran a la nuestra con bajos niveles de calidad.

Pero es la cotidianidad del quehacer académico el que dice “Algo anda mal”. Los distractores y distorsionadores, plasmados en barreras del proceso de comunicación educativa son evidentes. Entre los más importantes están los siguientes:

-Falta de interés en la mayoría de los estudiantes en el acto de comunicación educativa, su atención está en el grupo, que se forma dentro del grupo en clase, “parloteando” sin ton ni son sobre aspectos que no son el tema de clase, llegando al paroxismo de elevar tanto su fonética que se convierten en barreras físicas, no permitiendo a una minoría oír la temática, creando un clima de crispación y desvanecimiento del conocimiento emitido.

-A pesar de prohibir los celulares para no irrumpir el proceso educativo, se hace caso omiso. Algunos alumnos son tan adictos que alienados machacan con sus dedos las teclas en forma obsesiva, aislándose de su contexto de aprendizaje, y cuando se les pregunta sobre el tema, simplemente contestan: “No sé” y/o “No estaba poniendo atención”. E inmediatamente vuelven a la carga compulsiva de seguir con su tecleo.

-Tratando de hacer dinámica e interesante la clase, se plantean problemas de realidad social, y lo de siempre, una minoría participante y los demás actúan con un mutismo escalofriante de ausencia de capital cultural básico, como si su paso por toda la pirámide escolar hubiera pasado inadvertida. Y al pedir referencia de materias ya cursadas responden con expresiones ya gastadas: “Profe, eso no lo vimos”, y la clásica “El maestro que nos la impartió, no nos enseño”. Entre excusas y pretextos, hay que volver a repetir lo que se supone ya se aprendió. Pero todavía mas pernicioso es cuando se molestan porque se les pregunta, como si fuera una confrontación personal.

Lo que llena de pleno desencanto es cuando se pregunta “¿Se explicó bien? y se oye el canto generalizado “!Siiiiiiiiiiiii!”, “¿No hay dudas?” “¡Noooo!”. Al retomar el tema, con una amnesia supina muy pocos contestan, los demás ni leyeron, repasaron, ni comprendieron; se convierten en una estructura mental ausente.

Es allí donde la frustración, recorre el sistema nervioso, y se vienen las crisis identitarias de pertenencia al gremio magisterial, las dudas inundan el ser existencial: ¿Qué se hace aquí, se es incapaz de conseguir su atención? ¿Tan inepto se es que no se logra la enseñanza de los conocimientos? ¿Los modelos de comunicación educativa son obsoletos y desfasados de la realidad? ¿Estas nuevas generaciones responden a nuevas necesidades educativas y del entorno social que no se logran comprender?

Como cascada, las interrogantes se agolpan en la cabeza y, en un soliloquio de preguntas y respuestas, el sentido común dice que los tiempos están cambiando, que los enfoques filosóficos epistemológicos, teóricos y metodológicos le tienen sin cuidado a esta generación, que no le ven una utilidad ni aplicación a su realidad inmediata.

En una pequeña investigación de campo, al interrogar a los alumnos, sobre sus necesidades intelectuales, emocionales y éticas, encontramos una ausencia de requerimientos de metas y objetivos que conlleven a niveles de una racionalidad que irradie una configuración simbólica de un proyecto de vida superior a lo establecido. Se denota una idolatría a la cultura de masas de la industria del entretenimiento, marcada por la banalización hedonista, torpe y efímera, donde la alta cultura artística de la literatura, artes plásticas, teatro y cine de contenido reflexivo y crítico brilla por su ausencia. Las utopías de justicia, igualdad y fraternidad son impensables, tan solo un pragmatismo y utilitarismo “light” alumbra su vida.

El modelo de competencias reivindica el trabajo colectivo de los alumnos para construir la reproducción de los conocimientos de textos desfasados elaborados por autores del primer mundo, ya que la producción de libros aplicados a nuestra realidad son escasos. La intencionalidad del paradigma es imbuir el espíritu de trabajo en equipo, pero que no aterrizan desde nuestra perspectiva, por las siguientes condicionantes:

a) El individualismo de la ley del menor esfuerzo; donde los integrantes del colectivo siempre dejan a uno o dos que hagan el trabajo para luego dividírselo en pedacitos sin tomar el todo temático para su análisis, para ser leídos textualmente sin explicación, ni comprensión alguna.

b) El “Producto colectivo” resulta salir de un Copy-paste generalmente conseguido vía Google (Algunos son tan descuidados que olvidan quitarles el nombre de la pagina), y no pocas veces surge el conflicto interno del “colectivo” porque el “talachero” no quiere poner a los que no participaron, pero parasitariamente desean estar incluidos, surgiendo el chantaje sentimental, calificando al matado como “mal amigo”, etc.

Es indudable también, que los maestros tenemos nuestra cuota de responsabilidad; unos se actualizan y capacitan para entrar a la carrera de la meritocracia, con un criterio eminentemente economicista; otros para huir de las “trincheras del saber” (dar clases) van pasando de comisión en comisión, y al volver a dar la cátedra, están tan
enmohecidos en la pedagogía y didáctica que prácticamente están “desencanchados” para realizar de la manera efectiva el acto docente.

El modelo de la productividad está burocratizado, y se espera que el trafico de influencias, amiguismo, patrimonialismo, etc. Sea parte de un pasado ominoso y que el criterio fundamental sea la creación del conocimiento reflejado en obras que sirvan a la cultura material y espiritual de la sociedad Sinaloense, para lo cual, cada maestro participe en esta sinergia heurística para ser recompensado con incentivos de recategorización salarial.

Grandes son los retos para la solución de la problemática actual, que sin dudarlo, es holística, hacia un cambio de la esencia pura, que es el núcleo central del proceso de comunicación educativa-enseñanza//aprendizaje-. El conformar la logística de la infraestructura es importante, pero igual o mas preponderante es la transformación del acto productivo del conocimiento científico y tecnológico. Ello requiere mas inversión y voluntad política para proyectar el futuro de la educación nacional.

Pero no son con medidas declarativas y la elaboración de una imago virtual, sino con una conciencia reflexiva realizadora de la democratización del quehacer universitario en todos los niveles, lo que permitirá sacudirse las inercias perniciosas y perversas para ir eliminando todas las camisas de fuerza que sirven para encarcelar la voluntad de cambio.

M.C. Javier Gil Ornelas

miércoles, 1 de junio de 2011