jueves, 23 de junio de 2011

DEFINIR LO INDEFINIBLE.

Dr. Leobardo Cornejo M.

Estamos en las inmediaciones del siglo XXI, y algunas personas se aferran al siglo XIX con sus posturas positivistas, como diría Foucault(1966), mientras que otros, como los posmodernos de diversos ámbitos y escenarios discuten hasta el cansancio y desde posturas opuestas, acerca de la estética de lo asimétrico, en relación a la libertad personal relacionada con los derechos humanos, tratando de encontrar la salida del laberinto sistémico, y cayendo peligrosamente en algunos callejones sin salida; y otros, en fuentes interminables de frustración, porque no le encuentran sentido a su existencia. Todo es posible en apariencia, donde todo se conecta con todo, y a veces, en esos laberintos de saberes ilusorios la salida es la inercia, o hacer más de lo mismo.

En la posmodernidad se sueña, se cree, en la muerte de las ilusiones. Se es más realista. Se corta el binomio de todas las cosas, y el pensamiento lineal se hace laberíntico. Se dispara la creatividad y la innovación, en aras de tiempos mejores, pero reales. Empieza a florecer el rizoma o la organización diferente, en donde lo que vale el la persona. No el puesto, sino su funcionalidad; no el mucho tiempo en un lugar, sino la calidad de su trabajo; no las apariencias, sino las realidades; no el horario, sino la productividad de cualquier tipo que realice un individuo o un grupo, o una institución.

Hoy por hoy, los opuestos sobreviven al mismo tiempo. Buenos y malos, cultos e ignorantes, ricos y pobres, esquematizaciones sin valor real, ya; porque ¡Quién es bueno, bueno, o blanco, blanco?¿ No seremos más bien rayados como cebras que negros, negros ? Alguien dirá que es muy subjetivo, pero ¿Qué es lo objetivo? ¿Acaso el método? Hay quien cree que tiene la medida de todas las cosas, o el método para hacer ciencia. ¡No lo creo! Es más, me atrevo a decir que no existe. Los científicos, actualmente, se han convertido en los más grandes especuladores de la ciencia, porque no resuelven nada. Pero, en la ciencia hay muchos métodos, hay muchas sistematizaciones, para llegar a descubrir algo nuevo. Para innovar. No hay una receta de cocina académica para lograrlo. Sí, hay algunos acercamientos más certeros que otros.

Una manera de enseñar en la fábrica de la conciencia colectiva, llamada ahora Universidad, es por medio de las competencias. Es decir, una serie de trabajillos, para buscar el conocimiento y sus representaciones. Lo interesante sería, plantear problemas reales de investigación y solucionarlos, en base a las diversas asignaturas del trimestre, semestre, u otro. En fin, seguiremos haciendo ficción de la ciencia, y conocimiento virtualizado que no me lleva a ningún cambio real, del tan mencionado cambio. Lo efímero y problemático es que los protagonistas de la alternancia, sean ultraconservadores, y se conviertan en sus principales enemigos.

Vivamos pues, en los imaginarios mitológicos de nuestra contemporaneidad, y hagamos palo encebado para que suba el mejor escalador, experto en positivismo lógico, metodología ; así, como en
vuelos elípticos sin protección, ni red. Algo cierto para seguir espantando el cambio de cualquier tipo.

BIBLIOGRAFÍA:
1. ESTO NO ES UNA PIPA.
Foucault Michael.
Buenos Aires. Anagrama. Col.Argumentos. 1966. 91 págs..
2. GUILLES DELUZE PARA PRINCIPIANTES.
Florencia Abate y Pablo Baez.
Argentina. Ed. Era Naciente, 2001. 90 págs.

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